El exterior de la morada de madera

La fachada

Está mal que nosotros lo digamos pero, la morada es hipnótica. Aunque se está muy bien dentro, te va a encantar llegar y verla por fuera. Es tan… bonita.

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morada de madera

El jardín

Metros y metros de espacio en los que hacer todo tipo de actividades. Te puedes sentar a tomar un café bajo un árbol, jugar al fútbol o al pilla pilla con los peques, hacer avistamiento de estrellas por las noches, cuidar de la huerta (o recoger algo que ya esté maduro), etc.

La barbacoa

Al lado de la morada hay una pequeña caseta. Allí guardamos las cosas de limpiar, la manguera para regar, hay una lavadora y… ¡la barbacoa! No hace falta que te contemos más. Seguro que sabrás sacarle todo el sabor a las brasas.

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morada madera

Las ruinas

A la entrada del terreno, verás unas ruinas. Algún día, construiremos una casa majorera allí. De momento, es una zona amplia para aparcar donde caben perfectamente tres coches.

El huerto

Es un capricho y será una fuente inagotable de recursos para la morada. Esta tierra es muy fertil y según en la temporada del año que vengas, podrás disponer y recolectar lo que haya para tus comidas.

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Los alrededores

Paseando volcán arriba, te vas a encontrar con unas increíbles vistas de la montaña de Tindaya que, al atardecer, son aún mejores. ¿Las plantas? Son agaves sisalanas. Y sí, a nosotros también nos encantan.

Vecinos

Tenemos pocos vecinos. Algunos de ellos te mirarán con tanta curiosidad como tú a ellos. No te preocupes, son muy tranquilos.

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¿Prefieres moverte con la casa por la isla?

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